Mutokukai Aragón

Aikikai Japón

El grupo Mutotukai Aragón comienza cuando en 1992, unos pocos estudiantes de Aikido invitamos al Maestro Stéphane Benedetti a dar un curso en Zaragoza. Desde entonces, Stéphane nos ha visitado regularmente y el número de practicantes y profesores que seguimos sus enseñanzas ha ido creciendo hasta convertirse en lo que es hoy, un grupo de dojos, alumnos, altos grados y profesores dentro de Mutokukai España y Mutokukai Europa (www.mutokukai.org).



Actualmente, la Asociación Mutokukai Aikido España, promovida desde Mutokukai Aragón, está inscrita en el Aikikai de Tokio y está en trámites para ser reconocida plenamente.

Los dojos que forman parte de Mutokukai Aragón también están integrados dentro del departamento de Aikido de la Federación Aragonesa de Judo y D.A. y, por tanto, dentro de su cobertura legal.

Mutokukai Aragón es una asociación abierta a todas las personas que entrenen en los dojos que la integran y, en general, a todas las personas que quieran practicar con nosotros.

Nuestro Maestro Stéphane Benedetti, actualmente 7º dan y Shihan del Aikikai, comenzó su práctica en 1966 a los quince años de edad. Durante su estancia de varios años en Japón, practicó aikido con el grupo de Hirokazu Kobayashi Shihan en Kyoto y, al regresar a Francia, lo hizo bajo la dirección técnica de Tamura Nobuyoshi Shihan, alumno directo del fundador. Desde hace más de 30 años, Stéphane imparte cursos de aikido por toda Europa.

Mutoku (無得)
(Mutoku: Explicación por Stephane Benedetti publicado en www.mutokukai.org)

El Sutra del Corazón (Hannya Shingyô) expone la esencia misma de la enseñanza budista y la actividad del bodhisattva (un ser despierto). Una de las virtudes de un bodhisattva es que el deseo de beneficio personal (得) o de adquirir para uno mismo, está ausente (無). La sabiduría y la compasión no son medios para adquirir el despertar, sino que forman parte de la Naturaleza de Buda. Así pues, este «desinterés» (無得 – mu-toku) es lo que convierte al bodhisattva en un ser despierto. De esta misma manera, la práctica del Aikido no puede justificarse a través del deseo de grados y títulos, que sólo fortalece un estado de ‘apego’ del individuo y es contrario a la naturaleza de autodesarrollo del ‘espíritu libre’ en el Aikido. Lo más importante es la práctica “desinteresada”. Esto traerá la verdadera libertad.

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