
Mantente en movimiento incluso cuando te agarren fuerte. Suave desde el principio, siempre moviéndose a algún lugar. No importa lo fuerte que sea el agarre, muévete pensando como si estuvieras solo caminando, hacerlo despacio está bien, en otras palabras completamente libre.
Tu movimiento fluye, así que nunca se estorba a la línea de corte de la espada. Al igual que las viejas historias de guerreros, cuyo trabajo de espada era muy fluido, en ese sentido, la práctica debe de ser fluida pero firme, suave, y sin embargo poderosa.
El Budo está lleno de conceptos opuestos. Movimiento en la quietud, quietud en el movimiento. En movimiento a la vez inamovible.
Suenan como un koan Zen. Pero con nuestros cuerpos podemos obtener una comprensión clara de tales ideas. Deberíamos de forjar un cuerpo y una mente así, en lugar de simplemente tratar de aprender técnicas.
Conseguimos esto a través de «una práctica correcta» y el entrenamiento. Si se consigue, ya no importa dónde o cómo eres atacado. Agarrar y ser agarrado, atacar y recibir el ataque, una cosa y la otra son lo mismo.
De esta manera, aprendemos Tai No Sabaki, así como desarrollamos auténtica fortaleza. Intenta vencer a tu oponente y tu técnica se volverá demasiado forzada, perderás toda precisión y las decisiones se nublaran. Los físicamente fuertes tienden a depender de su fuerza. Los inteligentes, de su inteligencia. Todos ellos al hacerlo, pierden la humildad.
Sí, es mejor estar físicamente fuerte por supuesto, pero cuando los fuertes dejan de depender de su fuerza, y los inteligentes no dependen de su intelecto, solo entonces, la mente y el cuerpo se vuelven verdaderamente efectivos.
Muévete con naturalidad, algo muy importante es que el cuerpo nunca se vuelva rígido. No te alteres, mantente sereno. En el momento en que reaccionamos, los hombros se tensan y nos bloqueamos, recordad esto.
Trata de no pensar tanto en proyectar a tu compañero. Si practicas como si caminases de forma natural y tu pareja tira de ti, simplemente déjate llevar. En ese momento tan solo baja tu centro. El poder está en tu hara (a unos centímetros debajo del ombligo) y en tu intención, no es necesario tensarse.
Yamaguchi Sensei
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