
En 1988 tuvimos la gran suerte de conseguir que el maestro N. Tamura impartiera un curso de 4 días del 31 de marzo al 3 de abril en Aragón, concretamente en Ejea de los Caballeros.
Esto no se consiguió por arte magia, como casi nunca se consiguen las cosas, se consiguió por insistencia, por algo somos aragoneses y por unas negociaciones con la Asociación española de técnicos de aikido que era la que se encargaba de organizar y/o delegar las asistencias del Tamura Sensei en territorio español.
Tamura Sensei visitaba España dos veces al año, una era fija en la capital de España y la otra en Semana Santa, esta se realizaba en diferentes provincias. Fue en una de estas visitas la que conseguimos traerlo hasta nosotros. En las negociaciones para conseguirlo se presentó el proyecto, siendo los puntos fuertes las infraestructuras que tenía Ejea de los Caballeros así como el apoyo que nos brindaba el Ayuntamiento para el desarrollo del curso, y el gran número de practicantes que contaba la comunidad aragonesa.
También la posición de Zaragoza en el mapa fue decisiva, pues se encuentra a 300 km del mayor número de ciudades importantes de España, lo que jugó a nuestro favor.
Las negociaciones con AETAIKI fueron realizadas por Santos Nalda, delegado de la asociación para Aragón. Todo lo relacionado con la organización del curso, conseguir tatamis, la implicación del ayuntamiento, los alojamientos, etc. pudo llevarse a cabo gracias a Vicente Soler, quien residía en Ejea y gran amante del Aikido, a Miguel Fuentes y a Salvador Pérez, que por entonces dirigía el grupo de aikido en Ejea.
Fue un curso con una asistencia masiva, no solamente de toda España sino también de diferentes puntos de Francia. Se llenaron todos los alojamientos hoteleros, así como también la plaza de toros que fue habilitada como camping. Se montaron diferentes puestos, esto fue improvisado, de material para la práctica del Aikido, también un concurso fotográfico con escenas de Aikido y se visualizaron varias filmaciones.


Cerámica que se entregó a todos los participantes
La cena del sábado se amenizó con un grupo de jota con el que quedó gratamente impresionado Tamura Sensei, y como anécdota, recordar que el grupo de jotas subió al escenario a Sensei y le puso un cachirulo en la cabeza (pañuelo típico aragonés) el cual no se quitó hasta su llegada al hotel.
El curso terminó alcanzando un gran éxito, tanto a nivel de organización como de asistencia. Tal fue el éxito que AETAIKI se comprometió a repetirlo.


N. Tamura y T. Suga disfrutando en la cena homenaje
Fue la semana santa de 1991 cuando se repitió el curso en Ejea de los Caballeros, como así se acordó. Si el primer curso fue todo un éxito en participación y organización, el segundo no fue menos. Incluso me atrevería a decir que fue todo mejor, dada la experiencia del primero.
En este segundo curso contamos con practicantes extranjeros de alto nivel como fueron Toshiro Suga y Michel Bécart. También se hizo una exhibición de Kyudo (tiro con arco tradicional japonés) a cargo del maestro de Sep Overlaet.

Anécdotas tuvimos unas cuantas, las que más recuerdo fueron estas, que seguro no fueron las únicas.
Fuimos a cenar una noche a un pequeño bar de la localidad, un sitio donde conocíamos al dueño y sabíamos que lo que en el ofrecía seria del agrado de Tamura Sensei. Por supuesto, se había reservado, pero en un local pequeño como era el sitio estaba lleno y las personas que tenían que haber terminado alargaron un poco la estancia y tuvimos que esperar.
En ningún momento el maestro demostró inquietud. Yo lo veía muy a gusto en la espera con una copa de vino en la mano, pero parte de los directivos de AETAIKI se empezaron a poner nerviosos con inquietudes como “que si esto no se le podía hacer al maestro”, “que cómo le podíamos estar haciendo esperar”, etc. Entonces el maestro vio una silla y se sentó tranquilamente.
Enseguida nos montaron la mesa y cenamos fenomenal, entre risas y comentarios jocosos del maestro. Uno de los directivos de AETAIKI dijo entonces (otra lección que nos ha dado el Maestro) “yo por mi parte creo que Noboyushi Tamura Shihan siempre ha sido hombre normal … fuera del tatami, pero cuando entraba en él, eso ya era otra cosa amigo”.
Estábamos con Toshiro Suga en el la recepción del hotel donde estaba alojado el Maestro esperando no recuerdo ahora el que, cuando se oyeron unos tambores. Estábamos en Semana Santa. T. Suga que los escucha sale corriendo, incluso empujando a los que estaban delante para ver qué es lo que pasaba. Nosotros tuvimos que disculparnos con algunos de los clientes del hotel por los empujones, salimos a la calle y T. Suga estaba emocionado viendo la procesión.
Y como colofón el día de la cena en honor al Maestro, si el primer año hubo una rondalla de joteros, en este segundo año no podía faltar. Y si el primer año se le puso un cachirulo en la cabeza al maestro, en este año se le vistió completamente de baturro con un traje hecho a medida para él.
Cuando se terminó la cena, el Maestro se fue a tomar una copa vestido de baturro. Como dije antes, N. Tamura era un hombre muy normal y con mucho mundo a sus espaldas. Algunos … los de siempre, no lo entendieron y pensaron que fue una falta de respeto sacarlo así a la calle. Nadie lo saco, fue él el que quiso hacerlo. Para los que organizamos el curso fue un gran honor que un Maestro de la talla de N. Tamura vistiera nuestro traje regional.





Obsequio que se entregó a todos los participantes del curso.
Estoy seguro que me he dejado muchas cosas importantes y muchos buenos momentos vividos en estos dos cursos, pero espero haber dejado unas pinceladas de lo que fueron. Es una lástima no contar con más material fotográfico, pero en esos años (del siglo pasado, madre mía como pasa el tiempo) aunque parezca ahora imposible, vivíamos sin teléfonos móviles y el hacer fotos no era tan fácil como ahora.
Salvador Pérez Casas. 2024.
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