Resumen de Kokyu Aruku: Un estudio del Aikido, de Apolo Ruiz de la Hermosa

El libro es una reflexión técnica y filosófica sobre el Aikido, entendiendo esta disciplina no solo como arte marcial, sino como camino de aprendizaje corporal y mental. El autor reúne su experiencia para explicar los principios que rigen la práctica desde una perspectiva clara y práctica.
1. El camino del guerrero
El aprendizaje pasa por fases: prepararse, luchar, vencer al enemigo interior, abandonar la lucha y descansar. El progreso requiere tiempo y paciencia; no existen atajos. El conocimiento debe alcanzarse mediante la práctica consciente y constante.
2. Repetición y sensación
La técnica se aprende primero imitando, luego sintiendo. A través de la repetición, el cuerpo interioriza los movimientos hasta que se vuelven naturales. A partir de ahí, se busca reproducir las sensaciones correctas, no solo los gestos.
3. El papel de uke y tori
Uke (quien recibe la técnica) debe atacar con control y realismo, ayudando a tori (quien ejecuta la técnica) a aprender sin complacencia ni agresividad. El trabajo cooperativo y la adaptación son esenciales para el progreso mutuo.
4. Movimientos fundamentales
Todo movimiento combina tres ejes: horizontal (irimi), rotacional (tenkan) y vertical (otoshi). Comprenderlos permite controlar el equilibrio y la dirección de uke. El cuerpo se mueve de forma tridimensional y coordinada con la respiración.
5. Vectores y centro de trabajo
La eficiencia surge al mantener los movimientos dentro del “centro de trabajo” (zona entre el abdomen y los hombros). Se distinguen vectores perpendiculares (para destruir) y tangenciales (para controlar). El Aikido no evita la fuerza: la canaliza desde el suelo, a través de los huesos, sin generar tensión en los brazos.
6. Armas y principios del sable
El manejo del katana ayuda a comprender los principios del cuerpo sin armas. Se entrenan disciplinas como Iaido, Kendo o Kenjutsu para afinar técnica, intención y precisión. El sable extiende la energía del cuerpo, no la reemplaza.
7. Respiración y energía
La respiración es el eje de todo movimiento. Se utiliza la abdominal (natural o inversa) para coordinar energía, equilibrio y calma. Respirar correctamente permite mantener la fuerza interior y controlar el estado mental durante la práctica.
8. El encuentro y el tiempo (sen no sen, tai no sen, go no sen)
El Aikido se basa en dominar el espacio y el tiempo, anticipando al adversario. Se distingue entre anticipar el ataque, coincidir con él o responder justo después. La mirada periférica y la percepción global son claves.
9. Yin-Yang y postura (shisei)
Cada movimiento alterna expansión y contracción, acción y recepción. La postura correcta combina firmeza y flexibilidad, sin rigidez. Mentalmente, se cultiva la determinación y el estado de alerta relajada (zanshin), practicando sin intención forzada (mushin).
10. Conclusión
El Aikido es la unión armónica de cuerpo, mente y respiración. Cada elemento debe actuar en sincronía —como muchas personas empujando en la misma dirección— para alcanzar la máxima eficacia. La práctica continua, la reflexión y el intercambio con otros son esenciales.
Frase final del autor:
“Entrena, reflexiona y pon en común lo uno con lo otro.”
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